La fibra de carbono, a prueba en el Trineo de Viento

La fibra de carbono, a prueba en el Trineo de Viento

Incorporar mejoras a la plataforma del Trineo de Viento para aumentar su resistencia. Este es el objetivo de las pruebas que se están realizando dentro de los preparativos para la expedición Antártica Inexplorada 2018 , que comenzará a principios de diciembre y se presenta el 15 de noviembre en Madrid.

Los expedicionarios han probado los siete prototipos de travesaños para el Trineo de Viento que ha desarrollado el especialista Javier de la Puente, quien desde el origen del proyecto se ha encargado de su fabricación. En las nueve expediciones anteriores, el eco-vehículo fue construido en madera de fresno, resistente y flexible, si bien en las dos últimas, en Groeanlandia, se llevaron algunos travesaños de fibra de carbono para ponerlos a prueba.

Para el proyecto es fundamental reducir el peso del vehículo en sí, actualmente unos 500 kilos, para que sea más fácilmente manejable con la energía eólica que proporcionan las cometas, razón por la que prueban nuevos materiales. En este caso, se trata de madera procedente de China, la paulonia, que se caracteriza por ser muy ligera. Mediante una máquina especial, las piezas de madera han sido recubierts  por fibra de carbono siguiendo diferentes técnicas, que han sido puestas a prueba para determinar cuál es la resistencia real de cada modelo.

Hay que tener en cuenta que el eco-vehículo debe superar sastrugis (irregularidades en la nieve) que a veces alcanzan un metro de altitud. El Trineo de Viento, en expediciones anteriores a la Antártida, ya ha demostrado que se adapta a estas ‘dunas congeladas’, si bien se quieren incorporar mejoras frente a los modelos anteriores. En total, el vehículo requerirá 270 travesaños.

En concreto, en las instalaciones de Semop se realizaron siete pruebas (vídeo superior) con siete diferentes travesaños de 81 centímetros de longitud, apoyados con un vano de 55 centímetros. El más efectivo resultó ser el que estaba reforzado al vacío con carbono unidireccional, que soportó una carga de 561 kilos. “Tendremos que hacer más pruebas porque queremos llevar el mejor Trineo de viento posible y aunque la ventaja de nuestro diseño es que es que si rompe un travesaño es fácil sustituirlo, cuanto mejor sea, menos problemas tendremos”, asegura el ingeniero Manuel Olivera, uno de los expedicionarios de Antártica Inexplorada 2018, quien se está encargando de esta parte de la próxima expedición.