Crónica de Ignacio Oficialdegui

Y SIN EMBARGO ES PERFECTO, ES PRECIOSO

Transantártica finalizada. Parecía mentira cuando íbamos hacia el Polo Sur y también lo parecía cuando salimos de éste.

Una vez lo consigues todo parece fácil, ¿cómo no lo íbamos a conseguir?, ¿alguien tenía alguna duda?, ¿hay quién falle?

La realidad es que estas expediciones, a nivel histórico, se pueden contar con los dedos de las manos y la ruta que acabamos de hacer es una de las transantárticas más larga realizada. Muy poca gente seaventura a este tipo de exploración dada la envergadura, complejidad, posibilidades de fracaso y las complicaciones en las que te puedes ver involucrado ante cualquier contratiempo. Las grandes expediciones tradicionales al Polo Sur, las cuales tampoco cuentan con un gran número de realizaciones, cubren una distancia de unos 1.200km y se realizan en unos 60 días.

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Acabamos de finalizar un cruce de unos 3.500km en un mes.

Cada día que ha pasado hemos vivido con la incertidumbre constante de no ver que este final llegaría. Ha sido una de las travesías más largas y, sin duda, la más rápida de todas cuantas se hayan realizado.

Con esto estamos hablando solo del plano estadístico/deportivo, pero en realidad este proyecto tenía otros objetivos muy importantes en el plano científico, documental y de innovación tecnológica que lastran, por decirlo de alguna manera, el movimiento y que han sido también plenamente ejecutados.

Estamos, en definitiva, ante un logro de gran envergadura cuyo planteamiento ya es una locura en sí misma, tanto en el reto como en la forma de la ejecución.

Ya ha quedado atrás Cape Town, Novo Runway , el paisaje de la Tierra de la Reina Maud, la llegada al plateau, el paso del Hombro del Domo, los interminables kilómetros hacia el Polo Sur, el campo de grietas, los llanos “prepolo”, la entrada al Polo Sur, la base Amundsen-Scott, el viento de salida, el 85º, el 80º…, cientos de kilómetros, cientos de horas de navegación, cientos de horas de frío, cientos de nudos, cientos de fotos, de muestras científicas, de cucharadas de mantequilla, de litros de nieve deshelados, de levantadas de cometa, de envíos de ficheros, de “jaris” de cuerdas, de tiburones, de tamatumos, de vientos “desorientados”, de calmas, de alfombras, de crónicas, de botes durmiendo, sopas de cebolla, tormentas, roturas de travesaños, heladas de dedos, kilómetros, kilómetros, y kilómetros.

Los últimos días han sido muy complicados, el viento no venía, los sastrugi nos han jugado alguna mala pasada, se estaba alargando todo demasiado para el ritmo que queríamos llevar…, sin embargo, hace 48 horas la Antártida reconoció nuestra labor y tenacidad: Por primera vez entró el viento predominante, el que esperábamos, el que tenía que haber sido y, por supuesto, nos pilló con los mandos en la mano, con la cometa levantada y no perdimos ni un Watio de su potencia. En una tirada recorrimos unos 300km, el reloj no existía, ni el sueño, ni la comida, ese viento nos lo daba todo.

Mientras comíamos cualquier día uno de los temas recurrentes ha sido siempre hablar de nuestro vehículo. No sabíamos cómo clasificarlo, lo veíamos en tierra de nadie. No se trata de un medio deportivo al uso, aunque supera todas las modalidades actuales en este sentido, no es un vehículo científico al uso, con sus orugas y sus decenas de bidones de combustible.

¿Qué haces con algo novedoso, que cubre las expectativas científicas, y lo hace más rápido y barato que las actividades deportivas, pero que rompe con lo convencional, con lo establecido en la comodidad? Estamos en la tesitura de los pioneros, de los que rompen con la comodidad de lo convencional y que además lo hacen en la dirección del respeto, de la sostenibilidad del futuro. Éste es el contexto en el que, una vez más, Acciona se ha involucrado.

Estamos realizando acciones presentes que marcan un futuro con futuro, con el riesgo que esto conlleva, pero que en este caso ya, hoy, hemos demostrado que es posible. Ya pasó la decisión más difícil, la de jugársela, y ahora tenemos que disfrutar y explotar el éxito.

Yo ya llevo unos años disfrutando de esta filosofía de Acciona, he participado en la locura de crear una alternativa energética por todo el mundo y he visto cómo otros compañeros se la han jugado en otras divisiones con la innovación en materiales constructivos, modelos de negocio novedosos, planes de gestión de agua con una visión integral de solucionar problemas del futuro, no solo de un beneficio económico puntual, y todo ello con los pies en el suelo del momento en el que viven, pero con las expectativas de implementar algo que seguirá siendo la solución dentro de muchos años y sin hipotecar las soluciones de aún más adelante.

En definitiva, durante todos estos días Acciona ha dado un paso de gigante en el paradigma de la exploración y de la conservación del planeta, el continente blanco. Hemos dejado tras nosotros muchas soluciones y tan solo, físicamente, las huellas de 5 raíles donde la nieve permitía imprimirlas y que en su mayor parte barría conforme pasábamos. Hemos recibido viento y sol y lo hemos convertido en conocimiento, sin ningún otro efecto secundario, sin externalidades. No hemos dejado nada y no nos llevamos nada que no se pueda guardar exclusivamente en nuestras neuronas.

Ha sido una experiencia personal única. La sensación de formar parte de este proyecto tan ambicioso, la superación de dificultades de todo tipo, el conocimiento de mis propios límites, tanto físicos como mentales, la convivencia con esta cuadrilla de seres incansables y entrañables, la genialidad y determinación de las ideas de Ramón, el arte, técnica y humor de Javi, el compromiso científico y la sencillez de JuanPa, la belleza de este manto blanco infinito donde uno puede ver en todo momento la curvatura de la esfera terrestre y se siente sobre un planeta, la violencia y poder de la naturaleza, la sensación de que existe una energía infinita que se nos ofrece para que la tomemos.

Ahora a esperar a volver a casa, a dejarnos arrastrar por todo lo que hemos contenido durante varias semanas. Tengo muchas ganas de reencontrarme con mi familia, con mis compañeros de trabajo, amigos y todos los personajes de mi vida cotidiana. Esto ha estado muy bien, pero no nos olvidemos de que somos personajes “normales”, una pieza más de la vida cotidiana propia y de otros, a pesar de habernos involucrado en semejante historia. Y ahí está precisamente el secreto y el éxito de los grandes cambios, en que no hay que esperar a que aparezcan seres “extraordinarios”, venidos de otras galaxias. Las ideas y la fuerza para llevarlas a cabo están por igual dentro de cada individuo, tan solo hay que creérselo, dar el paso, o ayudar a otros a que lo den, como hace todos los días Acciona, y mi familia. Me siento un privilegiado por poder decir esto y por haber tenido las condiciones para estar en la punta del iceberg de una acción de futuro sustentada por la voluntad y el esfuerzo de muchas otras personas que no se ven, pero que están ahí, permitiendo que todo esto sea posible.

3.500km en los que solo hemos visto hielo, viento, cielo, sol, nubes, frío y fuertes voluntades para que siga siendo así. Todos componentes sólidos a nuestros ojos pero efímeros como mota de hielo, fotón, caloría…. El componente humano parece sobrar, pero el planeta es así, la vida es así, nadie ha dicho que esté diseñado a medida para nosotros y sin embargo es perfecto, es precioso.

Para Juanma y Susana
Gracias Ramón, JuanPa y Javi
Gracias Celina
Gracias Acciona

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