Una tarde entre Madrid y Groenlandia, a bordo de un Trineo

Una tarde entre Madrid y Groenlandia, a bordo de un Trineo

EL MAR DEL SILENCIO from 90 Grados Norte on Vimeo.

ROSA M. TRISTÁN

La expectación era mucha. Por primera vez, cinco de los nueve expedicionarios del Trineo de Viento, que la pasada primavera lograron ascender a la Cumbre de Hielo de Groenlandia impulsados por la energía eólica, se reunían para contar su aventura y para explicar cuáles eran las conclusiones de un proyecto que es científico y de exploración polar. Como la curiosidad era mucha, media hora antes de la cita, el salón de actos del Instituto Geográfico Nacional comenzó a llenarse y a las 19 horas ya había un nutrido grupo de pie. Ante sus ojos tenía lugar el primer reencuentro del equipo (del que estaban presentes Ignacio Oficialdegui, Vicente Leal, Hilo Moreno y Nacho García) con su líder de expedición, Ramón Larramendi, desde que abandonaron el Ártico, hace casi cinco meses. Alrededor, un espacio cargado de historia por el que han pasado grandes exploradores como ellos mismos y el que trabajó muchos años la madre de Larramendi, mucho antes de imaginar que tendría un hijo explorador.

Para la ocasión, el acto contó con el periodista Arturo Larena como presentador-moderador del encuentro, a la sazón director de EFE Verde y EFE FUTURO. Ejerció de inaugurador del acto Javier Alonso Iñarra, director de Expediciones de la Sociedad Geográfica Española.

Iñarra puso al público en contexto destacando algunos hitos recientes de la exploración española y, especialmente, la importancia de apoyar un proyecto único en el mundo y a un explorador, Ramón Larramendi, que ha recorrido casi 30.000 kilómetros por territorios polares.

Momento importante fue el estreno del vídeo ‘El mar del silencio’, realizado y producido por el aventurero y cámara Vicente Leal, durante la expedición Cumbre de Hielo, en la que se probó por vez primera una configuración de cuatro módulos del vehículo y, también por vez primera, se logró ascender 2.000 metros de altitud hasta alcanzar la cima del interior de Groenlandia. En ese lugar está la base científica norteamericana Summit Camp, cuyos investigadores se quedaron asombrados con el vehículo del español. De todo ello, Leal grabó imágenes que ya pueden verse y compartirse.

Enseguida, la retina del público se llenó de esa inmensa llanura blanca ártica, “en ocasiones, un white-out en el que cielo y hielo se confundían generando una sensación de ensoñamiento del que costaba despertar”, en palabras de Nacho García; de los esfuerzos del grupo para manejar el trineo con vientos que incumplían todos los patrones; de cómo se movía esta plataforma de travesaños y rieles tirada por una cometa; del frío de las ventiscas y también del inesperado y preocupante calor, que hasta les permitió hacer una barbacoa al aire libre en mitad de la nada helada. “Desde el inicio, nos preocupó mucho el deshielo que había. Hace 30 años, en el mismo lugar donde comenzamos encontré esa misma situación, pero era a finales de junio, y no a mediados de mayo, como este año. El deshielo se adelantó casi dos meses y el riesgo de encontrar agua era grande, podía dar al traste con la expedición”, recordaba  Larramendi, promotor del proyecto.

Afortunadamente, no hubo problemas con el agua y el explorador y sus compañeros en ese primer turno iniciaron la aventura, eso sí, como explicó Lararmendi “divididos en dos equipos, algo que al final nos sirvió para demostrar que el Trineo de Viento es muy versátil y se adapta a diferentes escenarios”. Ramón explicó con detalle cómo serán los cuatro modelos que ha diseñado y que ya imagina navegando por la Antártida, con científicos de todo el mundo recorriendo miles de kilómetros.

Ramón Larramendi, a la derecha Ignacio Oficialdegui.

Luego, le tocó el turno a Ignacio Oficialdegui, un biólogo metido en el mundo de las energías renovables que desde 2005 se embarcó con Larramendi en el proyecto y al que le tocó comentar la parte más científica de la ruta groenlandesa. Cinco equipos científicos confiaron al Trineo de Viento otros tantos trabajos en esta ruta, casi todos relacionados con la climatología y la contaminación. “Llevábamos hasta un colector de propágulos aeronavegantes…” , comentó Oficialdegui, que tuvo a continuación que explicar a la perpleja audiencia que se trata de un mecanismo para detectar microorganismos en el aire.

Dado que estaba presente el astrofísico Juan José Blanco, de la Universidad de Alcalá de Henares, el expedicionario dejó en sus manos todo lo relativo al proyecto sobre detección de rayos cósmicos, que también llevaban en el equipaje y que el Trineo de Viento logró ‘cazar’ en su larga travesía de casi 2.000 kilómetros durante 15 días.

Como no podía ser menos, fueron muchas las preguntas de los asistentes y seguramente muchas más las que se quedaron en el bolsillo para futuras ocasiones por falta de tiempo. Las que hubo dieron pie a que Nacho García, productor audiovisual,  explicara que “el hecho de que fuera durante las 24 horas de día trastocó los bioritmos, no se sabía cuando lo que se comía era desayuno o cena, era vivir como una burbuja del tiempo de la que costó regresar”; para que Larramendi comentara que “el momento más difícil fue cuando a la compañera danesa Karin Moe Bojsen le pasó el Trineo por encima en un descuido”,  que Hilo Moreno añadiera que también fue arriesgado “el campo de grietas que nos encontramos justo en la zona donde tenía que llegar el helicóptero a recogernos” o que Vicente Leal recordara que “aprender a manejar el vehículo no lleva demasiado tiempo, aunque si que cuesta subir la cometa”. En total, 45 minutos para satisfacer la curiosidad de quienes no se movieron de la silla hasta el final, entre ellos unos cuantos científicos muy conocidos, porque pocas veces se tiene la ocasión de participar de un evento en España con exploradores como los de la Cumbre de Hielo, excepcionales testigos de un año en el que el calentamiento global es visible en el Ártico como nunca antes lo había sido.

Quien lo ideó, en palabras de Arturo Larena, es “un visionario que ha hecho fácil lo que parece complicado y que permitirá hacer ciencia española de alto nivel en ese mar de hielo con energías renovables”.

Hilo Moreno, Nacho García y, al micrófono, Vicente Leal.

El astrofísico Juan José Blanco, junto a A. Larena.

 

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