Expediciones transantárticas, un reto necesario

Expediciones transantárticas, un reto necesario

ROSA M. TRISTÁN

Uno de los próximos retos del proyecto Trineo de Viento es realizar un circunnavegación por el hielo completa de la Antártida con un vehículo no motorizado y movido por energía eólica. Esta es una aventura que no se ha intentado a lo largo de los últimos 100 años, desde que se llegó al Polo Sur geográfico. Si que se ha hecho por mar, y de hecho se está realizando en estos momentos, pero el interior del continente más inhóspito de la Tierra sigue siendo en buena medida un territorio desconocido y, sin embargo, es necesario, casi perentorio, conocer lo que allí acontece y su relación con lo que si podemos monitorear en el resto del planeta.

1.El primer intento, que ha pasado a esa historia de oro, fue la Expedición Imperial Transantártica, ideada por Sir Ernest Shackleton y también conocida como la Expedición Endurance, que iba a tener una duración de tres años (1914-1917), apenas tres años después de que Roald Amundsen llegara al Polo Sur. Desgraciadamente el barco, el Endurance, que debía llegar a la zona del mar de Wedell para iniciar la travesía (mientras en el mar de Ross otro equipo desembarcaba para apoyar en la ruta desde el otro extremo) acabó atrapado en el hielo, protagonizando una de las más grandes aventuras polares. Así que la travesía nunca se realizó. Se quedó en el intento.

 

2. La primera Trasantártica en llegar a buen fin la protagonizaron casi medio siglo después (1955-1958) el neozelandés Edmund Hillary (el mismo que ‘inauguró’ la cumbre del Everest) y el británico Vivian Fusch. Fue la Expedición Transantártica de la Commonwealth (CTAE). El primer año, parte del equipo de Fusch también fue atrapado por el hielo en la costa del mar de Wedell, pero finalmente en diciembre de 1956, el explorador y su grupo iniciaron la travesía interior hacia el mar de Ross con motos de nieve y grandes tractores adaptados para el complicado terreno antártico. Por el otro lado, desde Ross, partió el equipo de Hillay, utilizando tractores Massey Ferguson TE20 (también especialmente adaptados). Hillary alcanzó  el Polo Sur el 4 de enero de 1958. Quince días después, llegó hasta la recién estrenada base Scott-Amundsen (EE.UU.), el grupo de Fusch. Desde ahí, el segundo continuó ruta hacia Ross, adonde llegó en marzo de 1958. Como curiosidad, esta expedición tuvo apoyo de suministros por avión. Además, llevaban trineos de perros por si había algún fallo técnico de los vehículos.

3.Durante los años 60 y 70, los soviéticos fueron los que más expediciones protagonizaron en la Antártida, pero ninguna de ellas se atrevió a repetir la hazaña de Fusch y Hillary. Pasarían 23 años hasta que, en 1981, Ranulph Twisleton-Wykeham-Fiennes, durante la expedición Transglobe,  cruzó el continente de lado a lado. Fiennes, que está considerado por el libro de récords Guinness como el explorador vivo más grande del mundo, utilizó motos de nieve. Los cinco integrantes de su equipo estuvieron en la Antártida entre enero de 1979 y abril de 1981. En octubre del 79, Charlie Burton, Ollie Shepard y el propio Fiennes partieron hacia el Polo Sur, recibiendo en el trayecto apoyo aéreo para suministros y asesoramiento de la ruta a seguir.  En su travesía iban recogiendo cortes de hielo que luego eran examinados. El 15 de diciembre de 1980 llegaron al Polo Sur geográfico y siguieron ruta hacia el Glaciar Scott. Finalmente, el 10 de enero de 1981 llegaron a la punta de la Isla Blanca. En total, tardaron 67 jornadas  en cruzar el continente, siendo en su momento los más rápidos en conseguirlo.

4. La siguiente expedición en asumir el tremendo reto fue la del médico francés y aventurero Jean-Louis Étienne, entre 1989-1990. Se llamó la Transantarctica y en ella los expedicionarios cruzaron 6.300 kilómetros del continente a pie y ayudados con 36 perros en tres trineos. En total, tardaron  219 días en culminar el que fue el primer cruce antártico sin vehículos motorizados  (de la Península Antártica a la estación rusa de Myrni), el recorrido más largo realizado. Como no podían llevar encima todos los suministros, contaban con asistencia aérea externa, que en algunos tramos falló y les puso en dificultades, pero llegaron a su meta, marcando un nuevo hito. Este es un viaje que no podrá volver a repetirse porque desde abril de 1994, con el Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente, firmado en Madrid, los perros están prohibidos para evitar la transmisión de enfermedades a la fauna autóctona.

5. Apenas dos años después, en 1992-1993, de nuevo Ranulph Fiennes junto con el nutricionista Mike Stroud se convirtieron en los primeros en realizar una travesía en la Antártida a pie sin apoyo externo, y lo hicieron en 97 días arrastrando cada uno un trineo en el que llevaban toda la carga. Recorrieron 2.400 kms.

6. Otra memorable travesía tuvo lugar en 1997, cuando el explorador noruego Boerge Ousland, de 34 años, llegó en solitario (el primero en hacerlo sin compañía) hasta la base neozelandesa de Scott, sin apoyo externo y en 64 días. El explorador recorrió 2.829 kilómetros, una media de 44 kilómetros diarios, y llevaba un trineo de 185 kilos que se movía con una vela de parapente.

8. Al año siguiente,  1998, Alain Hubert y Dixie Dansercoer batieron un récord mundial de recorrido en una trarvesía en la Antártida, al recorrer en autonomía 3.924 km en 99 días.

Después ha habido otras travesías, individuales o no, pero ninguna comparable por la distancia recorrida a las dos últimas protagonizadas por el Trineo de Viento de Ramón Larramendi, ni tampoco en cuanto a su capacidad de carga, autonomía y eficiencia.

7. La más larga travesía antártica que no requirió de ningún apoyo externo para suministros y que no fue motorizada la protagonizó, en 2005-2006, el Trineo de Viento de Ramón Larramendi, expedición en la que le acompañaron Juan Manuel Viu e Ignacio Oficialdegui. En esta expedición Trasantártica 2005-2006 se recorrieron 4.500 kilómetros en 63 días, batiendo el récord de distancia/tiempo, y tras pasar por primera vez por el Polo Sur de Inaccesibilidad real. Fue una aventura que marcó un hito en la exploración polar española. Ese mismo año, también el aventurero español Albert Bosch llegó al Polo Sur en solitario y en autonomía, arrastrando su trineo con su carga (1.200 kms en 65 días).

8. La última larga travesía en la Antártida, no motorizada y con vehículo movido por energías renovables, también la protagonizó el Trineo de Viento, en 2011-2012, cuando de nuevo marcó un hito al recorrer 3.500 kilómetros en 34 días, sin asistencia externa ni asistencia mecánica. En esta aventura, en la que se recogió numerosa información científica, participaron Ramón Larramendi, Pablo Albar, Javier Selva e Ignacio Oficialdegui.

Entre los futuros proyectos del Trineo de Viento está la ya mencionada circunnavegación interior de la Antártida, un viaje con un mayor protagonismo de la faceta científica, una vez probado que es el sistema más factible, eficiente y sostenible para trasladarse por el interior del continente. También hay aventuras que se quedan en sueños, como la que en enero de 2013,  intentó el incombustible francés Ranulph Fiennes, ahora con 74 años: cruzar la Antártida con esquís durante el invierno. Aquello se bautizó como “El viaje más frío”, pero finalmente, tuvo que abandonarse la idea, después de sufrir un accidente durante los entrenamientos.

En definitiva, en la historia de la Humanidad se pueden contar con los dedos las expediciones que se han adentrado en la Antártida para recorrer sus 14 millones de kilómetros cuadrados.

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