Prototipos previos del Trineo

Diez son los prototipos de Trineos de Viento que han logrado navegar por el hielo arrastrados por cometas.

Primer prototipo

Un primer prototipo, en enero-febrero del año 2000, se hizo con un trineo inuit de madera, al que se le puso una cometa, en los Pirineos. Enseguida, Ramón Larramendi y Javier de la Puente, el constructor, fundador de Fun Run Kayak, comprobaron que tenía poca estabilidad. Era necesario unir dos trineos para evitar que volcara.

Segundo prototipo

Primer prototipo, probado en Canadá, año 2000.

Segundo prototipo, probado en Canadá, año 2000.

Pocos meses después, diseñan el segundo prototipo en los talleres de Javier de la Puente, en Aranda de Duero (Burgos). Era de fibra de vidrio, de tres metros de largo por metro y medio de ancho, similar a los catamaranes marino. Larramendi comprobó que esta solución tenía muchos problemas. Por un lado, en caso de rotura, su arreglo podía ser muy complicado en una travesía y, por otro, era imposible utilizarlo para el traslado de personas y material.

Tercer prototipo

Segundo prototipo, siguiendo el modelo inuit, en Canadá.

Tercer prototipo, siguiendo el modelo inuit, también probado en Canadá.

En aquel viaje a Canadá, tras las primeras pruebas, comienza a tomar forma un nuevo Trineo de Viento, un tercer prototipo que poco tiene que ver con el anterior. Se basa en el diseño de los inuit, mucho más sencillo en su estructura de madera, pero con más posibilidades para ser manejado con la fuerza del viento y ser reparado.  Los expedicionarios comprueban que funciona arrastrado por cometas.

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Allí mismo, sobre el terreno, elaboran los primeros esquemas/bocetos de lo que será el futuro Trineo. En un cuaderno escolar van dibujando, dando forma a una tormenta de ideas de la que surge lo que hoy es el único eco-vehículo polar del mundo.

Cuarto prototipo

El cuarto prototipo se prueba en la primera travesía a Groenlandia, en el año 2000: mide cuatro metros de largo por 2,5 metros de ancho y pesa 450 kilos. Insistiendo en la primera idea, está formado por dos trineos de fibra de vidrio separados, cada uno con su cometa, y una tienda de campaña sencilla para cada uno de ellos. La expedición sirve para comprobar que las cometas tipo nasa, más sencillas, se rompen menos que las que tienen cajones, así como que es mucho mejor utilizar un gran trineo que dos, dado que es complicado que ambos vayan  a la misma velocidad.

Quinto prototipo

El quinto prototipo se puso a prueba en la Travesía de Groenlandia Sur-Norte 2001. Ramón Larramendi recupera los bocetos del cuaderno realizados en Canadá y diseña un nuevo trineo, basado en el concepto inuit, con travesaños de fibra de carbono, atados por cuerdas a una superficie de teflón, para facilitar su deslizamiento. Los cuatro rieles se fabrican con madera de arce, caracterizada por su dureza y flexibilidad. Cada uno de los rieles consta de cinco láminas superpuestas y dobladas al vapor, sobre las que se pega una capa exterior de un material plástico resistente. Travesaños y rieles se unen mediante nudos con cuerdas y mosquetones, un sistema muy simple, pero poco rígido y muy fácil de reparar en caso de avería. En total, el vehículo tiene seis metros de largo por 2,80 de ancho. Encima se coloca una tienda de campaña. Este  prototipo es el primer modelo similar al actual y se comprueba que funcionaba a la perfección movido por el viento, adaptándose a las irregularidades del terreno. También se demostra que dos personas no eran suficientes para manejar el ‘catamarán’. Juan Lupión, experto en diseño de cometas y parapentes y ex alpinista del equipo técnico, diseña una nueva generación de cometas reforzadas por kevlar, material que se usa en los chalecos antibalas.

Sexo prototipo

Quinto prototipo, probado en Groenlandia, 2003

Sexto prototipo, probado en Groenlandia, 2003

En 2003, se pone a prueba el sexto prototipo de Trineo de Viento de nuevo en Groenlandia: un modelo desmontable que se puede dividir en dos partes. De ese modo, utilizando los cuatro rieles, el vehículo eólico se convierte en dos ‘pulkas’ que pueden ser arrastradas por los tripulantes en el caso de que no haya viento. Es bautizada como ‘la catapulka’. Utiliza siete cometas reforzadas con kevlar, diseñadas y fabricadas en el taller de Juan Lupión. Por primera vez, en esta expedición se utiliza una 48 metros cuadrados, obra de Lupión, frente a los 28 metros cuadrados anteriores. Con ella, se aprovecha mejor el viento y son capaces de desplazar  500 kilos de peso. En la travesía los expedicionarios comprueban que el modelo divisible en dos no funciona: no se trata de arrastrar el Trineo sino de que lo lleve el viento.

Séptimo prototipo

Sexto prototipo de Trineo de Viento, en la Antártida, 2011

Séptimo prototipo de Trineo de Viento, en la Antártida, 2005

El séptimo prototipo (2005), y el primero que se lleva a la Antártida. Tras la experiencia anterior, se hace de una sola pieza. Mide  5,40 metros de largo por 2,80 metros de ancho. Entre las mejoras, las de la tienda de campaña (módulo de habitabilidad de los expedicionarios) y el tamaño de las cometas diseñadas por Juan Lupión: llevan,por vez primera, una de 60 metros cuadrados. En este viaje, el Catamarán Polar sufre numerosas roturas de los 97  travesaños, que por primera vez son de madera en vez de  fibra de carbono. La prueba antártica pone de manifiesto que hay que rebajar el peso del vehículo, unos 800 kilos. Los sastruguis son demasiado elevados para ir a gran velocidad  la nieve es mucho más dura que en Groenlandia. Pero aún estando en malas condiciones, en la peor parte del viaje, el Trineo logra desplazarse a una buena velocidad tirado por las cometas.  Durante unos días funciona con dos módulos, uno enganchado detrás de otro, primer intento de convoy con más de un trineo.

Octavo prototipo

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El octavo prototipo se diseña para la segunda travesía en la Antártida e  incorpora muchas novedades: se prueba el concepto de convoy con dos módulos, lo que permite llevar una carga mayor y amplía sus posibilidades como vehículo científico: cada unidad es más corta, pero el conjunto tiene una mayor longitud: un módulo mide 2,40 metros y otro 4 metros, en total  casi 7 metros por unos 3 metros de ancho, con cinco raíles. Cada travesaños,en este caso, es de 8o centímetros (antes un metro) y así se rebajan las tensiones que se generan en movimiento, a la vez que aumenta su flexibilidad para adaptarse al terreno. Son en total 140 travesaños en madera, capaces de soportar 1.200 kilos, incluidos cuatro tripulantes.

Noveno prototipo

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El noveno prototipo, se utilizó en 2014. Una de las prioridades del nuevo modelo consistió en rebajar el peso del vehículo en sí, para que pueda llevar más material científico, que era su objetivo último. Expertos en diseño y construcción de materiales testaron nuevos materiales, resistentes, flexibles y menos pesados, para los travesaños. A la Circunnavegación de Groenlandia llevaron varios tipos de travesaños para probar sobre el terreno su resistencia.

Por otro lado, este prototipo constaba por primera vez de tres módulos (de cuatro, tres y dos metros de longitud) con un total de nueve metros de largo por 2,80 metros de ancho (cinco rieles más travesaños de 80 centímetros).

Décimo prototipo

El décimo prototipo es que en 2016 participó en la expedición Cumbre de Hielo Groenlandia 2016. Es ya con auténtico convoy que mide 12 metros de largo por 3,30 metros de ancho, repartidos los cuatro módulos, cada uno con cinco rieles y más de dos centenares travesaños. Es capaz de transportar seis tripulantes y una carga de 2.000 kilos, aún en un recorrido en ascenso. Se considera el modelo definitivo del Trineo de Viento, y tiene con una gran versatilidad, dado que tiene diferentes configuraciones.

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