Bitácora Río de Hielo 2017

 Sección en la que los participantes en la Expedición “Río de Hielo Groenlandia 2017”  envían una bitácora diaria desde el primer día del viaje, para seguir paso a paso esta aventura de exploración y ciencia.

La ciencia protagoniza la expedición

La sede de la Sociedad Geográfica Española ha sido el lugar elegido para presentar la expedición ... Leer más...

A las puertas de la expedición RÍO DE HIELO GROENLANDIA 2017

EL TRINEO DE VIENTO PERFORARÁ EL MAYOR ‘RÍO DE HIELO’ DE GROENLANDIA PARA EL ESTUDIO DEL AUMEN... Leer más...

Últimos preparativos antes de iniciar #RioDeHielo2017

La expedición Río de Hielo de Groenlandia se prepara para la salida definitiva. En una nave de la ... Leer más...

El Trineo de Viento inicia la navegación evitando 200 kms de grietas

-El mal tiempo retrasó tres días el comienzo de la expedición #RíodeHielo2017 25... Leer más...

La primera estación meteorológica móvil polar

Javier Sanz, Francisco Vasallo y Sergi González (AEMET) Cuando Hilo Moreno nos explicó que esta... Leer más...

1.200 km siguiendo las capas de nieve y neviza

Javier Lapazaran y Francisco Navarro (GSNCI - UPM)* En el Grupo de Simulación Numérica en Cienc... Leer más...

EL DIARIO DE LA EXPEDICIÓN

LA EXPEDICIÓN SOBRE EL MAPA  Situación vía satélite día a día.

25 de Junio 21017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

Los momentos de las despedidas, después de las intensas cinco semanas que hemos pasado juntos -cuatro de ellas totalmente en la inmensa soledad del interior de Groenlandia- siempre son difíciles. Ya nos costó, el pasado , dejar la base de EastGRIP, porque era el comienzo de la despedida. Justo en el mismo avión Hércules que salíamos los cinco de #RioDeHielo2017, llegó nuestro amigo y ya compañero del proyecto Trineo de Viento Jason Box. Apenas nos dió tiempo a comentar nuestros trabajos para su proyecto Dark Snow, pues los pilotos americanos no esperaban. La última visión fue la de la base desde el aire, a través de las ventanas delanteras, pues al ser un avión de carga no tenía ventanillas posteriores.

Nos sentíamos muy ligeros de equipaje. Por primera vez, no hubo que cargar el Trineo de Viento de vuelta, pues se ha quedado a buen recaudo en los almacenes de la base, desmontado, apenas ocupando más que lo que lo haría una cama. Es otra de las muchas ventajas de nuestro convoy. Esta y todas las demás se las explicamos con detalle el día anterior a la partida a todos los científicos de EastGRIP. Nos sorprendió cómo habían ido siguiendo día a día nuestra aventura a través de esta web.

Desde Kangerlussuaq, la meta definitiva de la expedición, cada uno ha salido para su destino. El que lo tiene más fácil es Jens Jacob, que vive aquí en Groenlandia y que se desplazará al sur ahora que comienza la temporada de verano. Hilo Moreno y Nacho García regresan a España; Ross Edwards  viajará a Copenhague antes de represar a Estados Unidos, a Wisconsin, donde está de profesor invitado ( su centro es la Universidad de Curtis en Australia) y Ramón Larramendi, el artífice de este proyecto, pasará por la capital, Nuuk, antes de desplazarse a su casa groenlandesa, en Qassiarsuk, donde recibirá a muchos viajeros de todo el mundo que quieren conocer Groenlandia de su mano, a través de la agencia de viajes Tierras Polares, que os recordamos que ha financiado esta expedición.

Y nada más… ¡Hasta la próxima!

 

21 de Junio 2017

Latitud: 75,63  Longitud: -36.00  Altitud: 2.660  m  . 28 kms

Nos encontramos ya preparando el fin de nuestra aventura. Esto se acaba…. Tras el recibimiento, enseguida aquí todos se pusieron a sus tareas y nosotros a la nuestra, que básicamente ha sido desmontar todo el Trineo de Viento. Nuestra intención es dejarlo aquí hasta la primavera del año que viene, cuando es muy posible que realicemos una nueva expedición con el científico Jason Box. ¡Estamos en ésta pero ya pensamos en las siguientes! También vamos a dejar parte de la comida porque como hemos tardado menos tiempo del previsto (en principio salíamos el día 27) nos ha sobrado bastante.

También hemos tenido una ‘visita guiada’ al vehículo, aparcado a poca distancia de la base EastGRIP. Han venido los 36 científicos de 12 países que pasan aquí el verano desarrollando sus proyectos, sobre todo el Greenland Ice Core Drilling Proyect. Y hemos visto como pasaban de la sorpresa (siempre nos ocurre) al entusiasmo una vez que les hemos explicado ‘in situ’ como funciona. Y a todos los niveles de responsabilidad porque en estos momentos en EastGRIP se encuentran algunos de los más conocidos investigadores polares del mundo. Es más, hay quien ya nos ha comentado que el Trineo de Viento puede ser muy útil para sus proyectos, así que estamos muy optimistas sobre el futuro. Además, ya no es que lo diga Ramón Larramendi, que es su creador, u otros expedicionarios, sino que se lo confirma un científico muy conocido, como es Ross.

Después, como teníamos material, hemos organizado una charla en la que han podido ver cómo el vehículo ha ido evolucionando a lo largo de los últimos 17 años. Con gráficos, fotos de otras expediciones, dibujos… Casi estaban todos.

Ahora ya sólo estamos a la espera de que mañana nos recoja el avión americano que nos sacará de aquí para llevarnos a nuestro punto de partida, Kangerlussuaq, y desde allí volar algunos volar a España. Otros, como Ramón, Ross y JJ se quedan en Groenlandia. Dicen que en España hace mucho calor…

20 de Junio 2017

Latitud: 75,63  Longitud: -36.00  Altitud: 2.660  m  . 28 kms

¡Hemos llegado! Tras un mes de intensa travesía hemos logrado alcanzar, la pasada madrugada (en España), la base científica EastGRIP, después de que nos impulsara un viento propicio durante la noche (que es día). Ya varios kilómetros antes de llegar, nos cuentan en la base que vieron nuestra gigantesca cometa roja en el aire. Y ¡estamos aquí! Y, además, llegamos a tiempo de disfrutar una buena cena y unas cervezas (¡hay hasta grifo de cerveza!)  porque aquí era aún era pronto.

Fue una llegada impresionante. De éxito absoluto. En general, lo ha sido toda la aventura  porque el vehículo ha funcionado a la perfección, prácticamente sin ningún problema técnico. Ross Edwards, el único científico de los cinco de la tripulación, está entusiasmado porque, aunque sabe que haremos mejoras menores, en lo fundamental ha comprobado que es fantástico para el desarrollo  de proyectos científicos.  Todo ello no hubiera sido posible sin el patrocinio de una empresa privada, la agencia de viajes Tierras Polares, y el apoyo de la propia base científica EastGRIP. Y  también hay que agradecer el esfuerzo por los desarrollos realizados a Javier de la Puente (Fun Run Kayak), Altus, y los Hermanos Show Kites. Por supuesto, también mencionar la colaboración con la Sociedad Geográfica Española.

Para entrar en el recinto de EasGRIP, desde la base nos dieron unas coordenadas por la que debíamos avanzar para evitar una zona calificada de  ‘espacio limpio’ . Y por ellas entramos sin problemas, hasta quedarnos a menos de medio kilómetro con objeto de que hubiera espacio suficiente para bajar la cometa. Enseguida enviaron un vehículo con una grúa a buscarnos y nos remolcó tirando del nuestro eco-vehículo con una cuerda hasta los aledaños de la base, y con los cinco aún a bordo. Todos los que estaban salieron a saludarnos. En total, en esta campaña hay en el lugar 36 investigadores de 12 nacionalidades (australianos, americanos, japoneses, alemanes, daneses….), aunque muchos aún estaban trabajando a la hora que llegamos.

Después, cenamos como reyes, una sopa de carne, arroz con otra carne y un tiramisú que nos supo a gloria. Pero lo mejor fue la ducha caliente, después de un mes en el que hemos avanzado más de 1.000 kilómetros atravesando el corazón de Groenlandia soñando con ese momento. Inmediatamente, nos fuimos a descansar a nuestra tienda, por primera vez sin estar pendientes de si había o no viento. Por cierto, aquí todo el mundo duerme en tiendas de campaña, aunque hay un recinto en el que tienen espacio para comer, trabajar y descansar.

Hoy a media mañana, ya descansados, nos han enseñado las instalaciones, especialmente el lugar donde realizan el taladro de 2.500 metros para llegar a la base de la roca. Llevan de momento 450 metros, así que aún les queda tarea. Es una obra de ingeniería espectacular, que tenemos que visitar con más detalle en los dos días que nos quedan aquí antes de que la expedición se de por concluida. También queremos mostrar nuestro Trineo de Viento a los 36 investigadores que hay en EastGRIP, para que conozcan de primera mano todas sus ventajas.

Quizás gracias a él, un día entre las banderas de todos los países que hay aquí, podamos poner también la de España gracias a esta plataforma para investigación polar. Realmente, estamos satisfechos. Muy satisfechos.

19 de Junio 2017

¡Ya rozamos el final! Estamos muy cerca de la base EastGRIP, aunque los últimos días los vientos no nos han sido propicios, pero teníamos mucho margen para llegar al destino. El sábado salimos por la tarde (en España, que aquí es cuando comenzamos la jornada) y poco pudimos avanzar. El viento era del norte y no había forma de  hacer unos kilómetros. Ross, una vez más, hizo otro de los agujeros (como veis en la foto de Nacho García, totalmente de blanco) con los que, según nos cuenta, se puede averiguar hasta si la nieve caída en Groenlandia viene de Asia y cuántas veces precipitó antes de llegar a su destino ártico. Es impresionante la cantidad de información que puede obtenerse de una muestra de nieve como las que recoge para Paul Travis Vallelonga y para Jason Box.

Una mala noticia ha sido que, finalmente, se nos han roto dos de las tres cometas de 80 metros cuadrados que traíamos. Han durado buena parte del recorrido, pero al final nos hemos quedado únicamente con una. Menos mal que el recorrido ya que nos queda apenas son 42 kilómetros, a un tiro de piedra del final. Por lo demás, la temperatura sigue siendo muy buena, con el cielo totalmente despejado y temperaturas diurnas de unos menos 3ºC y nocturnas de menos 21ªC. Estamos deseando llegar a EastGRIP para darnos una buena ducha caliente, descansar en una cama y poder relajarnos en un sofá. Allí ya nos esperan.

16 de Junio 2017

 Latitud: 74.89 Longitud: -38.02 Altitud: 2.834,19 m 50 kms.

A medida que vamos bajando, la sensación de que el oxígeno llega con más facilidad a los pulmones se hace patente. Hilo Moreno es el único que está controlando sus constantes vitales, de cara a un estudio sobre el impacto de una expedición polar en el organismo humano, y estamos deseosos de conocer cual será el resultado porque algo se tiene que notar.

La bajada de la cumbre tiene otro efecto beneficioso, y es que aún con poco tiempo el vehículo avanza con más velocidad, así que ayer hicimos otros 50 kilómetros y otros dos agujeros en la nieve. En algún momento llegamos a alcanzar los 18 kilómetros por hora, aunque la media sigue siendo de unos 10 kms/h, perfecta para este vehículo.

Seguimos haciendo pruebas técnicas con las cometas y también diseñando nuevos procedimientos que impidan que se pierdan cuando se sueltan del Trineo de Viento, como nos ocurrió en la expedición del año pasado. Tardamos muchas horas en poder recuperar una cometa que se nos perdió en medio de una tremenda ventisca.

También tenemos más tiempo para cuidar nuestra gastronomía, así que dejamos de lado los alimentos liofilizados para disfrutar de los platos que nos preparan Hilo y Nacho, los más habituales cocineros de la expedición. Ayer incluso nos hicimos unas tortitas para desayunar. Todo un lujo en mitad de la nada.

 

15 de Junio 2017

Latitud: 74.51 Longitud: -38.93 Altitud: 2.902 metros 50 kms.

Es impresionante el tiempo que estamos teniendo en la expedición Río de Hielo. En los más de 30 años de viajes polares de Ramón, asegura que nunca ha tenido un tiempo tan estable. Y también asegura que nunca las previsiones meteorológicas fueron tan certeras como en esta ocasión, gracias al trabajo que están haciendo desde España los tres predictores de la Agencia Estatal de Meteorología -Javier Sanz, Francisco Vasallo y Sergi González- que colaboran con nosotros. Otros años utilizamos servicios internacionales, pero no acertaron tanto. En esta expedición, sus procedimientos para procesar la información nos está facilitando mucho la vida en un lugar donde el tiempo es tan variable como es Groenlandia. En general, las temperaturas estables y el viento, casi nunca totalmente en contra, ha hecho que avancemos en menos días de los previstos. Desde luego, unido a que el Trineo de Viento no ha tenido ningún percance y ha ido como la seda.

Ayer hicimos, finalmente, 50 kilómetros y dos perforaciones más. En una de ellas, nos quedamos a un kilómetro escaso de las coordinadas de una de las perforaciones, debido a la falta de viento, así que Ross tuvo que andar un poco para llegar al punto. Como la nieve está en tan buenas condiciones, no fue trabajoso.

Después de muchos días sin avistar nada más que un horizonte vacío, ayer volvimos a tener la visita de un ave, en este caso una gaviota que pasó con nosotros la mañana y a la que bautizamos como Antonia, en honor al santo del día anterior. Como estamos muy cerca de la base EastGRIP ya estamos pensando en las posibilidades de colaboración que nos podrían surgir allí durante los últimos días de expedición, dado que allí estará cuando lleguemos Paul Travis Vallelonga, uno de los científicos del proyecto Ice2Ice. Vallelonga es quien fue a la presentación de la expedición en Madrid. Estamos deseando mostrarle todos los datos que hemos recogido para él, a los que seguramente sacará buen provecho para entender mejor las dinámicas de este Río de Hielo sobre el que viajamos, aunque no nos demos cuenta.

14 de Junio 2017

Latitud: 74.17 Longitud: -39.76 Altitud:2.982 m 

Ayer finalmente pasamos unas cuantas horas parados después de que el viento se frenara, y nosotros con él. Pero nos vino bien para comenzar a hacer los ensayos y pruebas que hemos estado preparando.

Uno de los retos pendientes es lograr rebajar la fuerza que debemos hacer con los brazos para manejar la cometa, ahora que el convoy es tan voluminoso y pesado.  Estuvimos haciendo pruebas con unas palancas, a las que enganchamos los mandos y con una barra. Ambas ideas funcionan en las pruebas preliminares, así que la cuestión es probar cuando vayamos en marcha para ver el resultado.

También aprovechamos para pesar de nuevo la nieve que habíamos acumulado en un solo módulo del trineo. Y el resultado fue que más de 60 kilos, así que solamente con solucionar esa cuestión técnica podremos quitarnos un buen lastre.

Por último, aprovechamos para probar las cometas pequeñas, que no utilizamos porque no podrían arrastrar el convoy. La nueva idea es levantar una de ellas cada día antes de la salida para que nos indique cuál es la fuerza real y la dirección del viento, que no es la misma que en superficie. Es una operación que no nos llevará más de cinco o 10 minutos y nos facilitará mucho la toma de decisiones.

En definitiva, dado que nos sobra tiempo, lo aprovecharemos para ensayos.

Y de momento, nada nos indica que estemos sobre el río de hielo, aunque lo cierto es que aquí estamos.

13 de Junio 2017

Latitud: 74.14 Longitud: -39.86 Altitud:2.985,66 m 50 kms. 

Esta gran foto del parhelio os la envía Hilo Moreno. Así lo vivimos. Vamos a tan buen ritmo que hemos decidido ralentizar un poco la marcha con objeto de ir haciendo pruebas con el Trineo de Viento de cara a la gran expedición a la Antártida que tenemos como reto para 2018. Eso si, seguimos con los horarios totalmente trastocados, navegando en lo que sería la noche y descansando hasta media mañana. Hasta que paramos esta madrugada hicimos 50 kilómetros y dos agujeros más.

Llegamos a la coordenadas previstas perfectamente. Y es que el objetivo de Ross es hacerlas exactamente en el mismo lugar donde ya se hicieron hace dos años en otra expedición -en ese caso, viajando con motos de nieve- , con objeto de ver cómo se va moviendo la corriente de luego al hacer una comparación entre nuestros datos y los que ya tienen.

No lo hemos explicado, pero en cada agujero de dos metros o dos metros y medio, alcanzamos hasta las tormentas de nieve que cayeron hace entre 12 y 15 años, un periodo suficientemente largo para que se detecten cambios interesantes. La nieve y el hielo son como hoja en blanco en donde va quedando impreso todo lo que llegó por el aire en cada momento y lo que pasó después (si hubo deshielo, si se congeló…). Es muy curioso observar cómo se notan las diferencias entre unos estratos y otros, dependiendo de los cambios. Y un detalle: ahora Ross los hace sin que tengamos que bajar la cometa, lo que siempre nos lleva bastante tiempo. No hay que olvidar que está lejos del Trineo de Viento, a veces a 300 metros, y levantarla es trabajoso.

Ayer, también estuvimos grabando imágenes con el dron que ha traído Nacho García para el documental que va a realizar cn The Beagle Productions. Y son espectaculares. Esperamos poder enseñar alguna pronto.

Os adelantamos también algunas de las pruebas que estamos pensando realizar estos días, dado que el tiempo sigue siendo bueno y el viento es favorable. Como el terreno está tan liso, vamos a recrear los sastrugi que habrá en el viaje a la Antártida para comprobar la resistencia del convoy con el peso actual, aún en condiciones muy poco favorables. Haremos, a paladas, obstáculos de hasta un metro de altura, acumulando nieve, y navegaremos sobre ellos. Este tipo de pruebas no las podemos hacer en ningún lugar otro lugar de toda Europa, así que vamos a aprovechar, siempre que el tiempo nos lo permita.

Por otro lado, esto de acumular nieve, además, es una actividad física que a nuestro groenlandés, J.J., parece que le gusta. Cada día, cuando paramos, nos sigue haciendo una ‘toilette’ cerca del Trineo de Viento a base de bloques de nieve.

11 de Junio 2017

Latitud: 73.94 Longitud: -40.11  Altitud: 3.012 m. 68 kms 

Finalmente, el día 10 hicimos 68 kms y nos situamos en la cima más alta a la que llegaremos en esta expedición. Y ya estamos ¡en el río de hielo! Fue un gran momento, uno de los hitos de esta travesía polar, que nos esperaba al otro lado de la vertiente central de Groenlandia. Allá en la cima, Ross hizo un nuevo agujero pero apenas tardó una hora y ni siquiera tuvimos que bajar la cometa del cielo. Estamos adquiriendo una gran capacidad para gestionar el tiempo.

Ayer, unos 20 kilómetros más tarde, paramos para celebrar una auténtica fiesta, como merecía la ocasión, eso sí, después de que Ross hiciera su segundo agujero. Fuimos tan certeros, que el Trineo de Viento, pilotado por Ramón e Hilo, paró unos cinco metros de distancia de las coordenadas que nuestro científico traía apuntadas. Más precisión, imposible.

¡Y la celebración fue por todo lo alto! Con un vinito riojano de Bodegas Ramón Bilbao, que nos trajimos para la ocasión, música de los ochenta (nacional y anglosajona) y, en fin, unas cuantas risas recordando los momentos claves que nos traído hasta aquí, al Río de Hielo. Como regalo, tuvimos un parhelio espectacular. Tres solos en el horizonte fruto de un fenómeno óptico que genera la reflexión /refracción de la luz por la gran cantidad de partículas de hielo que se acumulan en las nubes cirros.

De momento, la verdad es que no notamos ningún cambio en el terreno, pero Ross asegura que pronto cambiará el relieve. Ahora mismo, nos faltan unos 250 kilómetros para culminar la expedición, si bien estos días ya no se trata tanto de avanzar como de hacer los trabajos científicos que nos han traído hasta este lugar, un agujero cada 20 kilómetros, aproximadamente.

¡¡Seguimos!!

10 de Junio 2017

Latitud: 73.36 Longitud: -40.87  Altitud: 3.052,07 m. 19 kms

Al final la tormenta fue menos de lo que pensábamos, afortunadamente. Nevó, pero con poca intensidad así que pudimos seguir avanzando, si bien lentamente. En total, durante la jornada de navegación hicimos 19 kilómetros en cuatro. No es mucho, pero nos anima mucho que casi todos los día vayamos avanzando. Vamos a una media de 12 km/h aunque hemos tenido un pico de 27 kms/h que con el peso que llevamos no es recomendable. En expediciones pasadas llegamos a alcanzar los 40 ksm/h , pero entonces el convoy era mucho más ligero, y de hecho sufría mucho toda la estructura.

Nuestro objetivo para este fin de semana es llegar a la zona más elevada a la que vamos a llegar, que ya la tenemos cerca, y es la divisoria entre las dos vertientes de la gran masa de hielo interior de Groenlandia. Y lo celebraremos como se merece. En ese punto Ross hará uno de sus agujeros y trataremos de seguir adelante. Es espectacular el sol que salvo esa pequeña tormenta, nos está acompañando en todo el recorrido. Y el calor.

9 de Junio 2017

Latitud: 73, 02 Longitud: -41.52 Altitud: 3.009 metros. 51 kms

Se aproxima tormenta, así que ayer decidimos seguir sin parar mientras continuaran las buenas condiciones atmosféricas.  A lo largo de la pasada noche superamos los 3.000 metros de altitud, pero el viento comenzó a ser tan flojo y de mal rumbo que apenas íbamos a 2 kms/h y finalmente optamos por frenar. Además, por primera vez en este viaje tuvimos un fallo técnico: la nueva cometa de 80 m2 se rompió y tuvimos que cambiarla para coserla. La buena noticia es que  tenemos claramente identificada la zona por la que acaban fallando siempre y que habrá que mejorar. La otra mala, que también se ha roto un poco la tienda en la que dormimos, pero es que lleva ya muchas expediciones y al final los materiales acaban por deteriorarse.

Otro asunto que hemos descubierto, gracias a los cálculos elaborados por Ross Edwards, es que ¡llevamos un ‘sobrepeso’ de unos 300 kilos! Una barbaridad. Es la nieve que se acumula sobre el trineo y entre los rieles de la que salta cuando estamos en movimiento. No podíamos imaginar que fuera tanto, pero Ross se puso a hacer cuentas y ese es el sorprendente resultado. Evidentemente, hay que buscar soluciones, pero parece que no son complicadas.

Nuestro investigador, que no para, también ha ideado un sistema que nos permite derretir la nieve para tener agua sin necesidad de usar el queroseno que traemos. Consiste, básicamente, en poner la nieve dentro de unos plásticos especiales en la tienda, aprovechando el efecto invernadero que se produce. Eso nos permitirá ahorrar al menos la mitad del combustible que gastamos por expedición. En realidad, también estamos pensando cómo podríamos instalar una cocina eléctrica que funcione con las placas solares. Seríamos una expedición 100% cero emisiones. De hecho, ahora lo es el vehículo, pero nosotros gastamos unos 35  litros de queroseno, que en realidad es muy poco, para cocinar y tener agua en abundancia, algo que es fundamental para no deshidratarnos en el seco y gélido entorno que nos rodea.

En las próximas jornadas, y si la tormenta que viene nos lo permite, tenemos que llegar a una coordenada exacta de la divisoria entre una vertiente y otra del glaciar interior de Groenlandia. Es allí donde comienza el ‘Río de Hielo’ que desemboca en el océanos toneladas de hielo. Será un reto alcanzar ese punto y los siguientes sin que el viento nos desvíe. De momento, estamos a unos 60 kilómetros de distancia. Y parados.

Por lo demás, las noches siguen siendo frías, con unos 28ºC bajo cero, el cielo está algo  nublado, a lo lejos vemos venir las nubes negras y el pararillo que nos visitó por la mañana ya no está entre nosotros. Llegó agotado, descansó sobre el Trineo de Viento, comió, bebió y, sin que nos diéramos cuenta, nos dejó. ¿Adónde habrá ido?

7 de Junio 2017

Latitud: 72.58 Longitud: -42.10 Altitud:2.997,68 metros. 73 kms.

Ramón Larramendi, como explorador de los que antes, siempre le gusta consultar el mapa en papel para confirmar donde estamos según el GPS. Y estamos a punto de alcanzar la cumbre interior de Groenlandia. Estas últimas jornadas han sido un tanto irregulares. El día 5 lo acabamos sin viento. ¡Quien nos lo iba a decir con el ritmo que llevábamos cuando comunicamos con vosotros! No hubo más remedio que parar durante casi 24 horas, un tiempo que de nuevo Ross Edwards, que siempre está preparado, aprovechó para una nueva perforación en la capa helada por la que nos movemos. En esta ocasión, nuestro científico no tardó tanto como en ocasiones anteriores, es decir, como cuando se entretiene hasta seis horas extrayendo información donde la inmensa mayoría de la gente sólo ve un blanco inmaculado.

Tras el descanso, una suave brisa que llegaba desde el sur nos indicó que el panorama cambiaba, como así fue. Enseguida nos pusimos en marcha y en la última jornada avanzamos otros 73 kilómetros, hasta ponernos en paralelo con la base Summit Camp, a la que con tanto esfuerzo llegamos el año pasado. Para cuando lleguemos a la cima, y creemos que nos faltan poco más de 100 kilómetros, ya tenemos preparada una botella del vino de Ribera de Duero de las bodegas Ramón Bilbao. Como es un vino de altura ¡qué mejor ocasión!

Algunos se preguntarán en qué actividad pasamos las horas, puesto que pilotamos solamente una de cada cinco. Bien, pues últimamente en el tiempo libre Ross Edwards ha decidido aprender español, aprovechando la compañía, así que hace ejercicios con un programa que trae en el ordenador y luego lo pone en practica con el resto; Ramón, por su parte,  tiene a Jens Jacob (J.J.) para recordar y mejorar su groenlandés. En otros momentos, el Trineo de Viento parece una silenciosa biblioteca, algo que favorece que el viaje esté siendo tan suave, a unos 12 km/h de media. Y las lecturas son bastante variopintas. Ramón está empezando a leer algo muy propio dado lo que tenemos siempre delante del trineo: “Cometas en el cielo”, del escritor de origen afgano Khaled Hosseini, y para después ya tiene preparado “Quién de nosotros“, de Mario Benedetti; Hilo Moreno se ha decantado por la obra de un gran explorador polar, “De la Groenlandia al Pacífico“, de Knud Rasmussen, quien fue el primero en pasar el Paso del Noroeste en trineo de perros; Nacho García se debate entre sus libros de imagen y una novela sobre la Policía Montada de Canadá; y J. J. está inmerso en un clásico: “La Cabaña del Tío Tom“, de Harriet Beecher Stowe.

Por cierto, el ambiente sigue ‘fresco’ por la noche, a -28ºC. Pero de día se está muy bien,  a -11ºC.

5 de Junio 2017

Latitud 71.96 Lon -42.75 Altitud: 2.902 m 120 kms.

Gran jornada. 120 kms en 16 horas sin parar… Un buen modo de celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, navegando de maravilla por un gran desierto de hielo de este planeta, un hielo que queremos que siga donde está y que cuya situación queremos conocer sobre el terreno. La verdad es que va todo sobre ruedas… o rieles. La madrugada del domingo el viento cesó y la cometa cayó en picado poco después de comunicarnos con vosotros. Aprovechamos para dormir, con un clima cada vez más fresco. Hasta menos 27ºC llegamos a tener. Afortunadamente, las tiendas de Altus son de primera, y desde aquí vaya nuestra recomendación. Son los mejores. Sus materiales ni se rompen, ni se mueven del sitio y nos hacen sentir ‘casi’  como en casa.

Tras la parada, que vino muy bien para descansar, el viento regresó, dirección sur-sureste, y enseguida iniciamos la marcha hasta las siguientes coordenadas en las que volver a perforar la nieve. El primera plan era hacer unos 80-90 kms, pero subió el viento y decidimos seguir adelante, hasta 16 horas sin parar, a unos 12 kms/h. ¡Y ya llevamos 620! Ahora estamos  a la altura de la base científica Summit Camp en la que estuvimos el año pasado, avanzando con  la nueva cometa de 80 metros cuadrados, en este caso de los Hermanos Show Kite, y con el tiro lateral para aprovechar mejor un viento que nos desvía un poco del rumbo, pero nos permite seguir adelante.

Para pilotar vamos haciendo turnos de una hora, así que nos  toca una cada cinco. Y, lo mejor, no hay arreglos que hacer, como la expedición pasada cuando pasamos de llevar 1.000 a 2.000 kilos y hubo que hacer ajustes para el Trineo de Viento, que  han funcionado a la perfección. Contaros que es una gozada navegar por este mundo polar, con un Sol que ya no baja en el horizonte en las 24 horas, brillante.

Y cuando paramos, cada cual se dedica a sus aficiones. Unos  a leer, otros  (Nacho García) a preparar los materiales audiovisuales, y el científico del lugar, Ross, hace sin parar dibujos y bocetos sobre cómo mejorar el suministro de energía del Trineo de Viento para poder llevar en el futuro más dispositivos y sacar más provecho aún al convoy. Está entusiasmado.

A este ritmo enseguida llegaremos al punto de la cima en la que comienza la corriente de hielo, que en el fondo es nuestro destino. Ya queda menos. ¡Seguiremos informando!

Y una reflexión de los cinco que queremos que se oiga lejos: ojalá un día no sea necesario un Día Mundial del Medio Ambiente porque para siempre sea una prioridad real.

4 de Junio 2017

Latitud: 70.89 Longitud: -43.30 Altitud: 2.697,58 metros. 73 kms.

¡De nuevo en marcha! Después de dos días parados, ya empezábamos a perder la tranquilidad porque el viento era malo, o sencillamente no existía. Esas dos jornadas, además de hacer una perforación, aprovechamos para probar todas la cometas que no habíamos usado o para dar paseos con esquís de travesía por los alrededores, pero realmente había poco que hacer, ya que el Trineo de Viento está en perfectas condiciones.

Cuando el viento comenzó a soplar del sureste, y aunque no es perfecto, nos pusimos en acción. Colocamos el tiro lateral de la cometa, que no habíamos utilizado utilizado hasta ahora en el convoy, y que va perfectamente. Este tiro nos permite avanzar aunque el viento no sea perfecto para nuestra dirección. Nos desviamos un poco del rumbo, pero nada significativo y totalmente recuperable más adelante. Si sigue así, en dos o tres días esperamos llegar a la cima, a 3.200 metros de altura, avanzando a unos 8 kms/hora.

Nos comunicamos mientras el Trineo de Viento está en marcha, hasta la siguiente parada. Lo pilota Nacho García, que la otra noche nos dio un gran susto cuando, durante la cena, se atrangantó y se quedó sin respiración durante unos segundos que se nos hicieron eternos desde que nos dimos cuenta de lo que le pasaba. Pero se quedó en eso: el susto.

Afortunadamente, la nieve sigue en un estado perfecto. Estamos inmersos en un ambiente totalmente polar, a menos 22,5ºC por la noche, pero despejado de día.

Antes de iniciar esta etapa, pasamos un buen rato desenterrando el Trineo entre la nieve, que el viento había depositado sobre él, aumentando su peso considerablemente. Todos los instrumentos científicos siguen recogiendo datos según lo planeado. Y todos estamos muy animados, como se ve en la foto, porque, más allá de la aventura, que lo es, está el objetivo de poner nuestro grano de arena en el estudio de lo que está pasando en un lugar donde la presencia humana es y ha sido anecdótica a lo largo de la historia de la humanidad.  Y, además, porque el grupo en este ‘Gran Hermano’ polar, es compacto y la convivencia muy fácil.

¡Seguimos!

1 de Junio 2017

Latitud 70.25 Longitud: -43.46 Altitud: 2.577 metros. 75 kms .

Un día complicado en el Trineo de Viento. El primero de la expedición Río de Hielo Groenlandia 2017, pero sin consecuencias. El primer problema surgió cuando probábamos un nuevo sistema para enganchar la cometa al Trineo, en ese momento la de 45 m2, y evitar cualquier posibilidad de pérdida al soltarla como ocurrió el año pasado, pero en el intento se nos rompió. Hubo que cambiarla por la de 60 m2, y costaba tanto avanzar con ella que eran necesarias dos personas para manejar el mando. Para hacer turnos, dado el esfuerzo, íbamos cuatro de los tripulantes en la tienda de pilotaje. Y entonces ocurrió el segundo incidente, que pudo haber sido más importante. Ross manipulaba una de las baterías de las placas solares en la tienda posterior del convoy cuando se produjo una sobrecarga que originó un mini-incendio que llenó el espacio de humo. Inmediatamente, lo apagó con nieve, pero fue un susto dado que alrededor hay mucho material inflamable.

Tras estos incidentes, el viento ‘roló’ a dirección este y hemos tenido que parar. De todas las formas en seis días ya llevamos casi la mitad del recorrido, más de 400 kilómetros, hasta nuestro primer destino, la corriente de hielo, pues según el GPS de Hilo Moreno nos faltaría la mitad, así que  era una parada necesaria. Además, coincide con uno de los puntos donde Ross debe hacer otra perforación en la nieve, que es justamente lo que está haciendo cuando comunicamos con vosotros vía satélite. Va vestido con su traje esterilizado, su mascarilla… y no deja que ninguno nos acerquemos para evitar contaminaciones.

Así que mientras él se centra en la ciencia, Hilo cose el agujero de la cometa y el resto nos dedicamos a revisar la plataforma, preparar agua e incluso ¡hacer obras! Y es que nuestro groenlandés, J. J., nos ha construido un cuarto de baño con bloques de hielo que es estupendo, un anexo al trineo. Y es absolutamente sostenible, porque cuando nos vayamos desaparecerá…

La buena noticia es que hemos conseguido enviar una pequeña foto del aspecto que presenta nuestro Trineo de Viento con toda la tecnología instalada. Y como la comunicación no es buena, esa tarea ha llevado bastante tiempo, aunque no os lo parezca.

Por lo demás, hemos conseguido que el georradar funcione a la perfección, algo que alegrará saber especialmente al equipo de Antonio Quesada y Javier Lapazaran que lo han diseñado y al equipo de Jason Box, que también utilizará sus resultados. Llevamos muchos kilómetros con el aparato en activo, recogiendo datos de la nieve hasta a 20 metros de profundidad. Y también sigue activa la estación meteorológica y el colector de microorganismos, que es lo que se ve en la parte posterior de la imagen.

De momento, aquí estamos. ¡Hasta que un viento del sur nos impulse hacia el norte! Por cierto, la anécdota es que durante los dos últimos días nos sigue una gaviota. Nos adelanta, se posa en el convoy a descansar, nos sigue… Es la única vida que vemos a nuestro alrededor.

30 de Mayo 2017

Latitud: 69.58 Longitud: -43.6 Altitud. 2.452 metros. 86 kms.

El día de ayer transcurrió tranquilo. Estamos ya en una velocidad medida de 11 kms/hora y es perfecta para llevar a bordo una vida tranquila, que esperemos que dure. De hecho, de momento no estamos haciendo turnos complementarios porque el ritmo actual nos permite parar para dormir, que se agradece. Ross ayer hizo otra perforación en la nieve, si bien a ésta no le dedicó tanto tiempo. Eso si, se vistió con su traje blanco inmaculado, con la mascarilla… y volvió a coger muestras de nieve, de la que debemos llevar ya entre 15 y 20 kilos, bien guardada en unas cajas especiales para que no se derrita.

La verdad es que gracias a Ross estamos haciendo todos un master acelerado sobre las últimas investigaciones en el Ártico y la Antártida relacionadas con el cambio climático. Como climátólogo polar (ha participado en numerosas campañas en la base australiana en la Antártida), conoce al detalle las diferentes teorías, hipótesis y métodos. ¡Vamos a empezar a coger apuntes! En fin, un lujo.

La comida, sin embargo, no nos lleva mucho tiempo. JJ y Nacho son de momento los cocineros estrella, el uno porque nos hizo unas salchichas danesas y el otro por unos espaguetis boloñesa realmente inolvidables. Las más de las veces nos conformamos con algo de embutido, mucho menos laborioso.

Ya estamos cerca de la cima de hielo a la que llegamos el año pasado, pero no está previsto que pasemos por la estación científica Summit Camp, que dejaremos en la lejanía. Si el viento sigue así, nos vamos a poner en el Río de Hielo mucho antes de lo que imaginábamos.

29 de Mayo 2017

Latitud 68.86 Longitud -44.24 Altitud: 2.266 metros. 131 Kms

Después de la experiencia del año pasado, estamos que no nos creemos lo bien que vamos. Ni un problema… de momento. Ya hemos hecho unos 250 kms y seguimos con buen viento. Tal como estaba previsto en nuestro plan científico, Ross Edwards realizó la primera gran perforación del recorrido, la segunda teniendo en cuenta la del principio. En total hubo que excavar con pala  hasta los dos metros de profundidad, trabajo en la que Ross se empeño mientras el resto de los tripulantes descansábamos tras una dura jornada. Una vez hecho el agujero, nuestro investigador a bordo tomó una gran cantidad de datos del estado de la nieve: temperatura, densidad, humedad… En fin, diversos parámetros que son los que requiere el proyecto Dark Snow en el que trabaja con Jason Box. En total, todo le llevó siete largas horas. También hemos logrado que el georadar funcione durante un buen rato. El principal problema es que consume demasiada energía y enseguida se agotan las baterías.

A medida que ascendemos, la sensación invernal se acrecienta. Durante la noche estuvimos a menos 17ºC, a una altitud de 2.100 metros. Y aún tenemos que alcanzar los 3.000. Además, durante la jornada el Sol ya no nos ha acompañado. La niebla se ha instalado entre nosotros, a medida que la superficie se hace más rugosa, haciendo algo más intenso el golpeteo del los rieles, pero afortunadamente sin consecuencias para la plataforma.

A nivel personal, el grupo se afianza, mientras luchamos por adaptarnos a dos turnos de pilotaje. Y no es fácil porque hay que cambiar el horario de sueño totalmente, algo que algunos aún no hemos conseguido, así que se acumula el cansancio y aprovechamos cualquier momento para echar una cabezada..

 

28 de Mayo 2017

Latitud: 67.83 Longitud: -46.42. Altitud:1.922,78 m 73 kms.

Seguimos a buen ritmo. El hielo parece una pista de patinaje. Liso y duro. Perfecto. Ayer, finalmente paramos unas horas para descansar. Aún no hemos cogido el ritmo de los turnos, pero estamos en ello. Vamos a hacer dos rotaciones de tripulación, en una Ramon y J. J. y en otra Hilo, Ross y Nacho, lo que requiere que unos nos acostumbremos a dormir de día y otros de noche. Ayer comenzamos con un viento fuerte del sureste, el que mejor nos viene, y avanzamos con una cometa de 30 metros cuadrados arrastrando nuestros 2.000 kilos de peso cuesta arriba, hasta casi los 2.000 metros de altitud. Llegamos a coger los 13 kms/ hora, demasiados.. Luego cambiamos a la de 60 metros cuadrados, pero costaba mucho manejarlo, hasta que bajó el viento y, finalmente, volvimos a la de 80 m2 y la velocidad se estabilizó a 7 km/h. , que es despacio pero seguro.

Vamos tan tranquilos y con tanto control que incluso hemos empezado a hacer la comida en marcha, tanta es la estabilidad que tenemos abordo. Las únicas dificultades que estamos teniendo es con el georradar, porque requiere tanta potencia que no conseguimos que funcione como esperábamos, pero Ross está trabajando para que pueda obtener los datos que estaba previsto por el equipo de Francisco Navarro.

La temperatura sigue siendo buena. Por el día, con un sol radiante y mucho calor, y por la noche baja, más a medida que subimos. La última noche hasta los menos 12ºC. También es por la noche cuando el viento es más fuerte, así que vamos a aprovecharlo.

Por lo demás, nos vamos instalando en la rutina. Disfrutando de la navegación.

Sin rastro de vida a nuestro alrededor, con esa sensación que nos hace sentir como los únicos habitantes de los hielos.

27 de Mayo 2017

Latitud 67.40 Longitud  -47.31. Altitud: 1.733 metros. 53 kms

Ya nos pusimos en marcha. Comenzó el viento, tal como estaba previsto, y no esperamos un momento. Los primeros kilómetros fueron un tanto ajetreados, pues con la emoción del inicio nos pusimos los cinco en la tienda de pilotaje una distribución de peso que no es buena y la cometa se acabó cayendo… pero luego hemos pillado el ritmo y vamos avanzando, a 7 km/h, sin prisas y sin pausas. El Trineo de Viento va como la seda. Hemos hecho 53 kilómetros. Eso sí, ahora vamos dos atrás (Ramón y JJ) y tres delante (Nacho, Hilo y Ross), aunque aún no sabemos cómo organizaremos finalmente los turnos.  Y no hemos parado ni para comer, todo en marcha, aprovechando esta buena racha que nos acompaña. Y con una temperatura increíble. Hasta hemos pilotado en camiseta, como no si estuviéramos en el Ártico. Incluso se agradece la sombra que nos da la tienda delantera, porque la cara ya se nos está quemando.

Ahora, la prioridad es avanzar todo lo posible hasta llegar al punto donde ya no tengamos peligro de grietas… Hoy tuvimos un pequeño susto cuando una placa de hielo se rompió al paso del convoy. Pensamos que algo se había roto, pero fue un susto solamente. La cometa que estrenamos este viaje, una roja y naranja de 80 metros cuadrados, es fantástica. Nos la han hecho los Hermanos Show Kite  funciona a la perfección.

Nuestro científico a bordo, Ross Edwards, está entusiasmado. Continuamente hace mención de nuevos trabajos científicos que podrán hacerse con nuestro eco-vehículo. De hecho, ahora en marcha, el Trineo tiene un aspecto espectacular, con la cometa en un mástil, el recolector del aire… Todo en marcha. Justo antes de salir, Ross ya hizo una perforación en la nieve, así que ahora ya no tenemos que hacer otra hasta dentro de otros 200 kms.

Como anécdota, hoy vimos algunos pájaros revoloteando por el Trineo, pero lo que más nos sorprendieron fueran unas gaviotas. ¿Qué hacen por estas inhóspitas latitudes donde el horizonte es blanco inmaculado? Lo único que se ve es nuestro convoy amarillo en una inmensa soledad. Las aves acaban posándose a descansar sobre el vehículo y hacernos compañía un rato.

26 de Mayo 2017

Latitud 67.01 Longitud -48.01

¡Demasiado optimistas! Después de tenerlo todo preparado para la partida, se paró el viento. Totalmente. Y con un calor tremendo. De hecho, estamos en camiseta en mitad del Ártico, varios grados por encima de cero y con un sol radiante. Eso no quiere decir que hayamos descansado… A falta de navegación, y como todo está ya listo (sobre todo el asunto de la conexión de las baterías, que nos tenía muy ocupados) hemos pasado un buen rato haciendo pruebas con el dron con el que Nacho García va a grabar la expedición. Son imágenes espectaculares.

Pero lo peor es que nos ha descubierto que muy cerca hay algo extraño en la nieve, que podrían ser las temibles grietas que queremos esquivar.  Se supone que estamos más altos que el año pasado y que no debiéramos encontrarlas, así que esperemos que sea sólo una impresión. Ayer Hilo Moreno se intentó acercar al lugar para tener más información que la aérea, pero como iba solo se dió la vuelta. Si acaso, habría que ir varias personas encordadas, por seguridad.

De momento, los cinco hacemos la vida a la vez, pero eso cambiará en marcha. Estos dos días, cada uno tiene al menos una tarea. Ramón Larramendi hace agua de la nieve; J.J. (Jens Jacob) se encarga de preparar la comida; Ross Edwards ultima todo lo que tiene que ver con el suministro eléctrico; Nacho, documenta las primeras horas; e Hilo Moreno está a cargo del diario de abordo y otros mil detalles.

Nos dicen los compañeros de la AEMet que en pocas horas tendremos un viento perfecto, en potencia y dirección, para ponernos a navegar. Ya lo dice Ramón: “En cuento sople…. adelante”.

25 de Mayo 2017

Latitud 67.01 Longitud -48.01 Altitud: 2.065 m.

¡Ya estamos en el hielo! El helicóptero de Greenland Air nos dejó en el gran glaciar del Ártico el pasado martes, a 1.500 metros de altitud, cuando ya caía la tarde, aunque aquí no se va la luz: el Sol permanece siempre en el horizonte. Enseguida nos pusimos manos a la obra, sin parar. Había que montar el Trineo de Viento, con sus tiendas, para poder refugiarnos, aunque no hace mucho frío (menos 10ºC). Ramón creía que un día nos bastaría para organizar la plataforma entera, pero en realidad nos ha llevado dos días de intenso trabajo.

En realidad, las mayores complicaciones están siendo instalar todos los dispositivos científicos con los que tenemos que ir recogiendo datos a lo largo de la travesía,  probar que todas las baterías funcionan, que las placas solares realizan su cometido, que todo queda activo y bien sujeto para que no haya ningún problema cuando el Trineo se ponga en marcha a cierta velocidad.

La verdad es que el hecho de no ver agua a nuestro alrededor, ni grietas, ni nieve blanda… nos llena de optimismo. Las condiciones parecen perfectas y mejorarán a medida que ascendemos hasta la cota de 3.200 metros que esperamos alcanzar en los próximos días. ¡Seguiremos informando!

 

23 de Mayo 2017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

Cuando leáis estas líneas ya estaremos en el hielo. Por fin, ayer martes por la tarde, mejoraron las condiciones meteorológicas en el oeste de Groenlandia para que pudiera despegar el helicóptero que nos dejaría en el hielo con el Trineo de Viento y todo nuestro equipamiento. Los últimos días han sido de tensa espera, temerosos de que se alargara demasiado nuestra estancia en Kangerlussuaq, restando días de viaje y trabajo, pero afortunadamente no ha sido así. Siempre hay que dejar márgenes para imprevistos, y nosotros lo tenemos. Nuestra idea, una vez en el hielo es montar el Trineo de Viento, algo que nos lleva en cada expedición menos horas, y las tiendas de campaña que lleva encima para empezar a navegar lo antes posible. Lo más complicado será la puesta a punto de todos los dispositivos científicos a bordo (el colector de aire, la estación meteorológica móvil, el georadar…).

En realidad, los cerca de 2.000 kilos que llevamos en total, entran sin problemas en un helicóptero de medianas dimensiones, como veis en la imagen. Y en menos de 45 minutos estaremos en el lugar de nuestra salida, dado que la distancia es poca.

Tras estudiar las condiciones del terreno, hemos decidido tomar un rumbo de 45º hacia el noroeste durante 300 kilómetros para evitar una zona de grietas de al menos 200 kilómetros en el interior del fiordo de Ilulissat. Es un rodeo hacia nuestro destino, pero las  grietas son el peligro principal al que podemos enfrentarnos en nuestra travesía hacia el ‘río de hielo’ , al noreste. Esperemos que el viento nos acompañe. Los primeros días, iremos tranquilos, dado que los veteranos debemos enseñar a los nuevos (Ross Edwards y Jens J. Simonsen) a manejar los mandos del Trineo de Viento. En realidad, hasta ahora todos lo han aprendido en muy poco tiempo.

Momentos antes de la salida, los cinco (Ramón, Ross, Nacho, Hilo  y J.J. ) no podemos disimular la emoción. Eso si, siempre controlando que ninguno de los muchos bultos que llevamos se queden en tierra. En ello debía estar ayer pensando Ramón cuando le sacamos esta foto…

El siguiente mensaje, ¡navegando por el hielo!

22 de Mayo 2017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

Seguimos varados en Kangerlussuaq. El mal tiempo se ha instalado en Groenlandia y no nos permite salir para el hielo. ¡Qué diferencia con el año pasado! En 2016, justo en estos días, estábamos a 20º C, en manga corta y ahora hace un frío polar que tampoco es muy normal en estas fechas. De hecho, está nevando a ratos y la visibilidad es realmente mala para que pueda volar el helicóptero. Así que hemos pasado la jornada esperando, con todo empaquetado, a ver si se abría “una ventana” de buen tiempo que nos permitiera iniciar la expedición. En todo caso, si estaba nevando allá arriba, en el ‘inlandis’ tampoco es buen momento para montar el Trineo de Viento. Finalmente, hoy lunes no ha sido posible volar. Una vez terminados nuestros trabajos, lo más interesante está siendo compartir este lugar, tan pequeño en el fondo, con los científicos que pasan por este enclave. Prácticamente todos conocen ya nuestra expedición y han oído hablar de nuestro eco-vehículo. Como siempre ocurre, en estas esperas imprevistas el tiempo se alarga más de la cuenta, pero si algo nos enseñan las expediciones polares es a mantener la calma en cualquier situación, incluso antes de la salida. Igual mañana amanece el día de la partida.

21 de Mayo 2017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

En el aeropuerto de Kangerlussuaq hay un cartel famoso. Te dice las horas de vuelo que hay desde allí hasta un buen número de ciudades o puntos geográficos de todo el mundo. Estamos a tres horas del Polo Norte  y a 10 de Tokio, a cuatro de Nueva York y a cinco de Rusia. Es aquí donde esperamos pacientemente a que el cielo se despeje y podamos iniciar la expedición propiamente dicha. Ayer no pudo ser, por el mal tiempo, y hoy tampoco. La previsiones nos dicen que mañana lunes puede ser el día.

En el fondo, debemos reconocer que el cambio nos ha venido bien. Teníamos demasiados preparativos que hacer y muy poco tiempo. Ahora, nos sentimos algo más tranquilos ante la perspectiva de tener unas cuantas horas más de trabajo por delante. Sólo queda confiar en que estos dos días de retraso podamos recuperarlos sin problemas una vez que estemos en marcha. Pero es lo normal en cualquier expedición de este tipo: los planes dependen siempre de la naturaleza, que no se deja gobernar en estas latitudes.

Kangerlussuaq significa en groenlandés “gran fiordo”, que es justamente lo que tenemos delante. Este asentamiento surgió en torno al aeropuerto militar que los norteamericanos abrieron durante la II Guerra Mundial, y aún siguen aquí. Últimamente también llega el turismo, dado que es una zona de gran belleza y con mucha fauna autóctona, aunque la inmensa mayoría de quienes están estos días, como ya dijimos, son investigadores polares de diferentes países. Es un sitio tan tranquilo, que no hay mucho que contar, salvo

20 de Mayo 2017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

El día se la levantado algo revuelto, así que no se si tendremos que aplazar hoy el vuelo al hielo hasta que mejoren las condiciones meteorológicas. A decir verdad, los preparativos nos están llevando bastante tiempo, pues debemos adaptar todos los dispositivos científicos que llevamos y no es una tarea fácil. En realidad, es como hacer un puzzle, controlando antes de salir que no nos falte ni una sola pieza. Por ello, ayer pasamos muchas hora hasta que montamos totalmente en Trineo de Viento, tal y como lo haremos una vez que estemos en el ‘inlandis’. Un tornillo o pequeña pieza que no llevemos, puede ser un auténtico problema. Pero ya estamos los cinco reunidos y lo bueno es que todos aportamos. El equipo está cohesionado, todos con ganas de trabajar. Y tenemos la suerte de que nuestro científico a bordo, Ross Edwards, es un ‘MacGyver’ de primera.

La buena noticia es que este año no hay agua en el hielo donde esperamos poder estar en breve. , Desde el avión se veía todo impolutamente blanco, con mucha nieve, así que se supone que tendremos menos problemas que en Cumbre de Hielo 2016, cuando los primeros días el Trineo de Viento tuvo dificultades para avanzar debido al deshielo, siempre con la amenaza de encontrar un gigantesco charco de agua en el recorrido.

De momento, sólo nos queda esperar a ver si se despeja la niebla y el helicóptero nos lleva a nuestro punto de partida.  ¡Todos estamos impacientes!

18 de Mayo 2017

Latitud: N 67º 01‘ Longitud:  W  -50º 73′ Kangerlussuaq

Ya estamos en Kangerlussuaq. Es un hervidero de científicos, pues desde aquí, en este enclave junto a una base militar de EE.UU en Groenlandia, se reúnen los investigadores que viajan a las bases científicas del interior durante esta campaña. Muchos a la base EastGRIP, a la que también iremos nosotros, pero tras recorrer más de 1.200 kilómetros… Los primeros en llegar fueron Jens Jacob Simonsen, Ross Edwards e Hilo Moreno. Los últimos, Nacho García y Ramón Larramendil. Éste último, nuestro director de expedición, estaba rodando un documental para TV por el norte de Groenlandia, en Thule, y esperamos que llegue hoy mismo.

Como suele pasar, tenemos tensión hasta el último momento. Primero porque la compañía aérea nos perdió un equipaje, justo en el que iba el georadar preparado por el equipo del glaciólogo Francisco Navarro (Universidad Autónoma de Madrid). Afortunadamente acabó por aparecer a tiempo. Y segundo, porque se han incrementado las medidas de seguridad por parte de Estados Unidos, y nos exigían en la cercana base militar unos trámites añadidos para poder iniciar la expedición. Tenemos el helicóptero que nos debe llevar al hielo ya contratado para el sábado día 20, así que menos mal que parece ser un trámite corto, que esperemos no retrase la salida.

Mientras llega, hay mucha tarea pendiente. Lo fundamental es empezar a montar el Trineo de Viento, que estaba totalmente desarmado. Ya hemos comenzado a unir rieles y traviesas en un campo a las afueras y poco a poco va tomando forma, pero lleva su tiempo… A nuestro alrededor, cada día nuevos investigadores nos preguntan por un vehículo que en principio no se imaginan pero que finalmente ven con muchas posibilidades.

Compártelo... Share on Google+1Share on Facebook138Tweet about this on TwitterEmail this to someonePin on Pinterest0